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Sin duda, sí. Los alimentos crudos del reino vegetal aportan vitaminas, minerales, proteínas, grasas y todos los nutrientes necesarios para llevar una vida saludable, llena de energía. Hacen que nuestro sistema inmune esté fuerte y nuestra sangre oxigenada, limpia y depurada, manteniéndonos así con una buena temperatura corporal.

Estamos acostumbrados a tomar alimentos cocinados calientes que nos generan sensación de calor corporal inmediata. Sin embargo, poco después es probable que volvamos a tener frío, ya que el calor interno no va asociado directamente a la comida cocinada caliente. Es decir, no por comer cocinado tendremos menos frío. Por otro lado, no está de más darse cuenta de que cuando cocinamos nuestros alimentos, normalmente los sometemos a 100º o más, pero que para poder comerlos tenemos que esperar a que bajen más o menos a esa temperatura, porque si no, nos quemamos.

Dicho esto, sí que es cierto que cuando comenzamos con una dieta basada en alimentos crudos, nuestro sistema lleva a cabo un proceso de limpieza, y la sensación de frío suele aparecer. Sin embargo, a medida que nos habituamos y estamos más depurados, el frío disminuye notablemente, e incluso desaparecen los resfriados e infecciones.

He aquí algunos consejos para combatir el frío si llevas una dieta basada en alimentos frescos:

  • Saca partido de los múltiples beneficios y propiedades de las reinas del huerto en invierno, las hojas verdes. Oxigenan y limpian la sangre y contribuyen enormemente a mantener una buena temperatura corporal y no pasar frío.
  • Come alimentos de color naranja como la calabaza, el boniato, la zanahoria, naranjas, mandarinas…
  • Consume grasas saludables como la del aguacate o la del aceite de oliva que generan una capa de grasa interna en la piel, protegen del frío e incluso nos embellecen. Los frutos secos son otra fuente de grasas, que además nos proporcionan un aporte de proteínas. Es aconsejable remojar los frutos secos en agua unas cuantas horas previamente para hidratarlos y activarlos nutricionalmente.
  • Come germinados, concentración de vida en esencia. Comprobarás que si los tocas cuando están en su proceso de germinación emanan calor.
  • Hay bastantes especias que generan temperatura corporal. Juega con ellas y dale onda a tus platos: cayena, diferentes tipos de pimienta, ajo, jengibre, clavo de olor, canela, pimentón, comino, cúrcuma…
  • Calienta tus sopas crudiveganas a baja temperatura y detén el fuego cuando sientas que la preparación está a la temperatura de tu cuerpo.
  • Si te es muy difícil llevar una dieta crudivegana en su totalidad, puedes optar por mantenerla por el día y elegir una opción cocinada saludable para la cena. Otra alternativa es añadir un poco de comida cocinada a tu plato. Por ejemplo, puedes prepararte una gran ensalada y algún cereal o unas verduritas al vapor…
  • Toma abundante agua para mantener el organismo hidratado y la sangre oxigenada.
  • Prueba a finalizar tu ducha con agua fría para activar la circulación.
  • Frótate el cuerpo con aceite de sésamo templado.
  • En días soleados, aunque haga frío, sal a pasear. Te ayudará a mantener la temperatura corporal. De hecho, mover el cuerpo es clave. Camina o practica algún deporte y sentirás como se reactiva tu flujo de energía y te sientes fenomenal.
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