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Contemporary healthy magazine

Food waste, despilfarro alimentario, desperdicio de alimentos, ugly food, son conceptos con los que, desgraciadamente, todos empezamos a estar familiarizados. Tanto es así, que ponerle solución se ha convertido en uno de los retos centrales de la Unión Europea para abordar en los próximos años.

Actualmente según datos oficiales de la FAO, cada año se desperdician en todo el mundo cerca de 1,3 millardos de toneladas de alimentos. En otras palabras, cerca de un tercio de todos los alimentos producidos no termina donde debería, es decir: en nuestros platos.

Mientras tanto en la otra mitad del planeta el problema del hambre se extiende inapelablemente como una enfermedad lenta y crónica. Este hecho subraya lo absurdo de la otra cara de la moneda, como una mueca irónica.

Por otra parte, es significativo que, en el primer mundo, el máximo desperdicio se da en las últimas dos etapas de la cadena alimentaria: la distribución y el consumo. ¿Qué quiere decir? Que el mayor gasto está, por una parte, en que tiramos comida, antes incluso de que hayan tocado los lineales del supermercado porque no se ajustan a los cánones sociales de belleza occidental. Y que, por otra parte, los alimentos que descartamos en nuestras casas, bien por no planear correctamente la compra, bien por dejarnos llevar por descuentos masivos que nos llevan a comprar por kilos cuando quizás solo necesitamos algunas unidades, forman la cantidad de 95 a 115 kg de desperdicios de alimentos per cápita.

El diseño, gran amigo de acortar la parábola entre el presente y el futuro a la vez que, como ya conocemos, dar solución a problemas de forma, a veces estratégica, y otras poética; nos ofrece, desde su visión de un mundo mejor, propuestas que dialogan con la problemática.

Autharchy de FormaFantasma se alza como promesa de una vida en la que la simplificación de las formas rinde homenaje a lo simple, sencillo y cotidiano.

En la instalación se produce una colección de recipientes secados a baja temperatura con un material biológico compuesto por 70% de harina, 20% de residuos agrícolas y 10% de caliza natural.

Las diferencias en la paleta de colores se obtienen mediante la selección de distintos vegetales, especias y raíces que se secan, se hierven o se filtran para sus tintes naturales.

Para esto, Andrea Trimarchi y Andrea Farresin, invitaron al fabricante italiano de escobas Giuseppe Brunello y la reconocida panadería francesa Poilâne para unirse en el desarrollo de la instalación. El resultado es un refinado ejercicio proyectual de sostenibilidad en que la hipótesis es situada en una comunidad autárquica que produce sus propios alimentos y herramientas.

KaCama Design Lab, estudio especializado en el aprovechamiento de materiales de desecho, nos invita a un ejercicio de reflexión crítica.

Camisetas, telas y bolsos son coloreados a través de tintas vegetales y mediante un proceso que genera el diseño de una forma fortuita, mostrando que es posible encontrar un uso creativo para las toneladas de desperdicios de las que hablamos en la introducción.

Este proceso se lleva a cabo a partir de inyecciones pseudo intravenosas que descargan el tinte desde unas bolsas, de modo que el color baja y crea un patrón único en cada objeto que se esté interviniendo.

Diane Leclair Bisson. La diseñadora e investigadora canadiense ha desarrollado una serie de piezas para su proyecto en curso denominado The Edible Project. Este es un intento de evolución en la investigación de su iniciativa Taste No Waste® Project, establecida para explorar la idea de acabar con los productos alimenticios desechables, particularmente en el contexto de la gastronomía de gama alta, catering, escuelas e incluso comida rápida.

Para este fin ha producido una variedad de diseños en la línea de investigación de la comida como material.

Bisson arroja un haz de luz sobre la cuestión de la sostenibilidad en la alimentación. Su propuesta FoodNest en colaboración con Vito Gionatan Lassandro consistió en el diseño de envases comestibles a partir de tomates que han sido procesados de diferentes maneras para un resultado sabroso y crujiente. Proyecto que fue presentado en el Salone di Mobile di Milano en el 2011.

La segunda propuesta en el marco del mismo proyecto generó un set de boles, fuentes y cuencos traslúcidos moldeados en una combinación de frutas y verduras con gelatina vegetal (agar-agar) de base alimenticia

En definitiva, ejercicios de diseño orientados a acortar la lucha contra el desperdicio alimentario, que, a la vez, sirven de reflexión sobre el mismo y que utilizan la comida como materia. En apariencia sencillos.

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