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Contemporary healthy magazine

¿A ella le gustan los días grises, las tardes de lluvias de noviembre, las mañanas austeras y heladas de febrero, los gatos siameses esqueléticos y las tazas de hojalata con matcha latte? Con este tipo de cuestiones surrealistas y barrocas y con una agua aromatizada con limón me cito con la fotógrafa, artista, modelo y creativa apasionada con la gastronomía healthy en claves oscuras, en la singular bruncherie vintage, Ugot en Barcelona.

Son las 16 horas y 16 minutos o las 4 y 4 de la tarde y de ello consta Naty en mi tableta, a punto para entrar en el notes, comenta, sin preocuparse -(Señala la hora con números iguales en su móvil) ‘¿Lo ves? … Me pasa constantemente’- y a mí me desconcierta y a la vez pienso, sin llegar a decirlo que es un dejá vu, no se me ocurre otra cosa que empezar la entrevista que con una indiscreta y desastrosa pregunta:

¿Pero tú eres tan joven como lo pareces o eres una especie de Dorian Gray de los tiempos que corren?
(Naty suelta una sonora carcajada) Siempre me echan menos edad de la que tengo, pero depende de cómo vaya vestida… desde parisina elegante con gabardina en invierno hasta niña de 15 años con vestidos en verano.

(Sigo pensando en Dorian Gray) ¿Lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos?
Exacto! Siempre pongo el ejemplo del pastel o pan, sobretodo del pan, que soy de salado, para mi no es un único placer de saborear el resultado final, sino la satisfacción de los sentidos mientras lo hago. Todo influye: El tiempo que hace, si es un día gris mejor que mejor, las texturas al amasar en crudo, el aroma del horno que te indica que está listo, la paciencia… el resultado estético es para mi también muy importante, ya que primero se come con los ojos. Y por supuesto, el compartir y saber que a los demás les gusta me satisface todavía más.

¿Cómo y por qué empezó tu interés por la alimentación y por la cocina saludable?
Me estaba entrenando para un examen de natación, una de las pruebas para ser azafata de vuelo. Ello me hizo abrir las puertas de la importancia de la alimentación saludable y equilibrada para poder tener un buen desempeño y rendir mejor. Empecé a concienciarme de que somos lo que comemos, que cada persona es diferente, y que no nos sienta igual de bien las mismas cosas. Más que analíticas, debes hacer pruebas contigo mismo, conocerte y sobretodo concienciarte.

¿Y por la fotografía gastronómica?
Quise transmitir con los demás todo lo que había aprendido con mi experiencia. Digamos que una cosa me llevó a la otra… Empecé haciendo fotos con el móvil sin ninguna intención, así como hobbie y me empecé a enamorar de la fotografía y a plantearlo y a soñar con un futuro laboral distinto. Azafata de vuelo nunca llegué a ejercer (se ríe)… ahorré para comprarme una buena cámara de fotos y empecé a tomármelo en serio y así empezó a salirme algún que otro encargo… Hasta que llego al punto en que estoy en que me dedico, en parte, a la fotografía profesional, en su gran mayoría gastronómica. Para ello me ha hecho falta la constancia, paciencia y una gran dedicación. Y ahora que ya estoy en la pelota, ya no sé dedicarme a otra cosa.

¿Actualmente en qué proyectos estás liada?
En muchos y a la vez en ninguno! (se ríe). Ser freelance es una montaña rusa. Pero si! Es verdad que gracias a Instagram me han descubierto empresas y me llaman para hacer fotos de restaurantes. Después, aparte, está Cocinarte, que es un recorrido en el cual he recogido casi más de 100 recetas, y estoy esperando pulir una matriz para poder presentar el crowdfunding.

¿Has hecho tu primera exposición en Barcelona, con el título Cocinarte, como ha sido la experiencia?
¡Muy bien para ser la primera! No me esperaba que viniera tanta gente y me he sentido muy apoyada, estoy muy agradecida. Además tuve que estar por todo, desde fuera parece todo muy fácil pero se esconde mucho trabajo detrás, idas y vueltas a imprentas, pruebas de color, impresiones, búsqueda de marcos, luego el montaje de la exposición, como colocar… suerte que tuve a gente maravillosa a mi lado y no estuve sola para prepararlo todo. El cátering que se sirvió en la exposición fue por mi cuenta, pero me hacía especial ilusión! (sonríe). Además de haber sido una manera de agradecer a los que han asistido, es que quería ofrecer a degustar un trocito de mi ‘instañam’.

¿Quienes son tus referencias en la cocina y en la fotografía gastronómica?
Pues me gusta mucho la estética de la revista Kinfolk. Y sigo un par de bloggers y fotografas estupendas que son inspiradoras: Elizabeth Evelyn en Local Milk y Marta Greber en whatforbreakfast, ambas con una estética nórdica no muy sobrecargada.

Tú estilo es peculiar y diferente de lo habitual… ¿Cómo lo defines y qué te inspira?
Oscuro pero a la vez con color, me gusta destacar algo en la foto, desviar el centro de atención en un personaje, objeto, comida. En mis autorretratos aparento ser un personaje serio que solo se hincha a café, pero en realidad me río mucho (se ríe) ¡Lo del café es verdad!

¿Qué hay que hacer para contratar tus servicios y cuáles son ?
Antes, cuando me preguntaban a qué me dedico no sabía muy bien que decir, soy polifacética! Me pueden contratar como actriz, directora de arte, como fotógrafa o food stylist y home economist, asesoría para imagen… tanto para publicidad como para empresas o particulares. Lo que hay que hacer es escribirme un mail a natycreci@gmail.com, describir el proyecto con sus detalles, y respondo enseguida para ver la manera en la que puedo ayudar!

¿Consejos para los novatos que hacen fotos de comida con sus móviles y las publican en las redes sociales?
Que trabajen siempre con luz natural! Y que se apañen con lo que tengan, que den largos paseos para inspirarse y que apuesten por la sencillez de las composiciones.

¿Tu plato favorito?
El más grande, así cabe más comida! (se ríe) ¡Bromeo! La verdad es que disfruto mucho de tomar como primero una buena ensalada o una sopa tipo crema acompañada de un trocito de quiche integral de verduras… O quizás una hamburguesa de azuki con una torre de arroz integral y verduras asadas… Qué difícil la elección!

¿Qué vas a hacer para cenar hoy?
Para cenar hoy tengo una crema de calabaza con picatostes que he hecho aprovechando un pan casero, horneado hace dos días: Lo corto en cubitos, lo horneo con un chorrito de aceite de oliva, una pizca de ajo y perejil picados, Et voilà, un par o tres de picatostes por encima de la crema. Es ideal para una noche fría y lluviosa, siempre me apetece mucho.

Y ya para terminar ¿ Te  gustan los días grises, las tardes de lluvias de noviembre, las mañanas austeras y heladas de febrero, los gatos siameses esqueléticos y las tazas de hojalata con matcha latte?
(se ríe mucho) Los días grises me apasionan, las tardes lluviosas de noviembre aún más! Sobretodo si es para planes poco habituales como lo es quedar para amasar, comer pan o para hacer una pequeña siesta. Los siameses esqueléticos me gustan, pero prefiero a mi gato Otto que está un poco entrado en carnes, pero el matcha, sé que está muy de moda y es muy saludable pero no me gusta nada! Disfruto de una buena taza de café con bebida vegetal de avena, especialmente si lo tomo en mis cafeterías favoritas. Sé que debería reducirlo, aunque hay adicciones peores!

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